domingo, 15 de mayo de 2016

LA RANA QUE HACIA LLOVER

Había  una vez, en un pantano muy húmedo, una rana que tenía la capacidad de hacer llover con su canto. Esta rana era feliz siempre estaba saltando y riendo por todos lados lado pero lo que mas le gustaba hacer era cantar, bellas melodías salían de su boca. Pero eso siempre ocasionaba que lloviera .Cada vez que se paraba sobre una gran roca que quedaba cerca de su charco favorito comenzaba a ejercitar su garganta para entonar y, de este modo, las nubes se oscurecían  y grandes relámpagos se veían en el cielo. Cuando veían que  Rimoldo la rana se acomodaba en la roca, todos los animales del lugar huían a buscar un refugio para protegerse de la lluvia que se aproximaría.
Rimoldo estaba feliz por cantar y no le importaba que se mojara. El siempre cantaba: “no hay que enojarse mis amigos por esta lluvia imprevista que al fin y al cabo las gotas no lastiman”. Pero siempre había una lagartija malhumorada que le contestaba “no lastiman pero molestan. ¿Acaso no te das cuenta de que vos atraes la lluvia?”. Él nunca oía las ofensas, porque se concentraba en cada tono de su canción, lo que hacia llover con más fuerzas.
Una tarde que paseaba a los saltos por el pantano, se encontró con todos los animales del lugar reunidos para darle un mensaje: “No quisimos llegar a esto, pero tenemos que decirte que te vayas de aquí. Ya no soportamos que tu canto traiga la lluvia que tanto nos molesta”, dijo una rata que representaba al grupo. Rimoldo se puso tan triste que comenzó a llorar, y dando brincos se fue del lugar.-
Los días pasaron y todos estaban contentos de que ya no lloviera más. Pero la alegría no les duró por mucho tiempo, ya que el sol comenzó a presentarse mas seguido y las sequias comenzaban a atacar. Los charcos desaparecían al secarse, los pisos empezaban a quebrarse por la falta de humedad y las plantas no crecían más por falta de agua. Poco a poco empezaban a extrañar a Rimoldo. Ya ni siquiera las noches eran frescas, todos se lamentaban por lo que habían decidido.
El camaleón se ofreció a ir en busca de la rana que hacia llover. Recorriendo los lugares de la zona pudo encontrarla en un lago sobre una hoja de loto muy triste mirando hacia el agua.
Todos los habitantes del pantano se preguntaban si el camaleón tendría éxito en su búsqueda y sobre todo en el convencer a Rimoldo de que regresara a su antiguo hogar. Un día vieron que la rana y el camaleón volvían juntos. Los animalitos se pusieron contestos, pero Rimoldo seguía triste. Entonces prepararon una fiesta sorpresa para la rana cantante. Una fiesta en donde cada animalito entonaba una melodía diferente, haciendo todos juntos un coro.
Rimoldo se puso tan contento con aquella sorpresa que comenzó a cantar nuevamente y la lluvia retornó al lugar. “Rimoldo, perdónanos por lo que te dijimos, fuimos unos tontos”, dijo la rata que volvía a representar al grupo. La rana los miro y con una gran sonrisa los invito a que siguieran cantando junto a él, bajo la lluvia que no ha de doler.-

Alumna: Herminia Bravo

 

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