En una familia, un niño observaba
cómo todo el mundo trataba mal al abuelo, un anciano torpe de mucha edad,
recriminándole cuando rompía algo, cuando se le derramaba la comida, cuando era
incapaz de hacer muchas cosas por si mismo. En vista de sus manos temblorosas,
el padre del niño le había hecho un cuenco de madera, para evitar que siguiera
rompiendo los platos de cerámica cuando se le caían al suelo.
Un día, el padre sorprendió a su
hijo pequeño intentando hacer un cuenco de madera muy parecido al que usaba su
abuelo. Ante la pregunta de su padre de por qué hacia eso, el niño respondió:
<<Lo estoy haciendo para ti, papá, para cuando seas viejo>>.
Desde aquel momento, nadie volvió a tratar mal al abuelo.
Alumna: Mónica Páez
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