Un
hombre cayó en un pozo, y no podía salir.
Una
persona subjetiva pasó y le dijo: “Lamento que estés allí abajo”.
Una
persona objetiva pasó y le dijo: “Era lógico que alguien se iba a caer en ese
pozo”.
Un
fariseo pasó y le dijo: “Sólo las personas malas caen en pozos”.
Un
matemático calculó cuán profundo era el pozo.
Un
periodista quería la historia exclusiva sobre la caída en el pozo.
Un
inspector de Hacienda quiso saber si estaba pagando impuestos por el pozo.
Un
vendedor dijo: “No has visto nada si no has visto mi pozo”.
Un
predicador de plagas y castigos dijo: “Te mereces el pozo”.
Un
científico observó: “El pozo está en tu mente”.
Un
psicólogo dijo: “Tu padre y tu madre son los culpables de que estés en el
pozo”.
Un
optimista dijo: “Las cosas podrían ser peores”.
Un
pesimista dijo: “Las cosas se pondrán peores”.
...
Un
hombre compasivo no dijo nada, y le sacó del pozo.
Alumna: María Deceno

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