Un discípulo se acercó a su maestro de sabiduría y le dijo:
--Maestro, encontré a un caracol en la carretera, lo cogí y lo
puse en
mi jardín para que no fuera aplastado por lo coches.
El maestro respondió:
--¡Idiota!, ¿cómo te atreves a perturbar el destino de esa
criatura?
El discípulo se marchó avergonzado, volvió a su jardín y,
tomando
nuevamente al caracol, lo devolvió a la carretera.
Nuevamente volvió a su maestro y le dijo:
--Maestro, devolví el caracol a su lugar para que se siguiera el
curso
de su destino.
El maestro le dijo otra vez:
--¡Idiota!, ¿cómo te atreves nuevamente a perturbar el
destino de esa
criatura?
Alumno: Matías Rosales
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